Hace unas semanas esta noticia aparecía publicada en diversos medios de comunicación sobre unos “patinadores” en Bonaigua:

“Y ahora observen estas imágenes…
Estos jóvenes se lanzan de forma temeraria por una carretera, a toda velocidad, sobre sus “monopatines”. Se trata de una modalidad conocida como “descenso” donde los patinadores o longboarders alcanzan velocidades superiores a los 100 km/h, poniendo en peligro su integridad. Pero lo peor es que la carretera está abierta al tráfico, y vean como los coches que circulan en dirección contraria se ven obligados a maniobrar bruscamente para esquivarlos. En esta ocasión, esto ha sucedido en el Puerto de la Bonaigua, en Lleida. La policía está buscando a los autores del vídeo, que ellos mismos colgaron en la red, por un supuesto delito contra la seguridad del tráfico.”

En esta ocasión los hechos acontecían en Vielha, pero anteriormente ha sucedido lo mismo en otros lugares de nuestra geografía. Vayamos por partes.

La noticia fue publicada como reciente, cuando en realidad los hechos se remontan a 5 años atrás.
Además, se afirma que los protagonistas están siendo buscados, ya que “existe una sentencia de 2011 por hechos similares que crea un precedente”. Falso. Para descubrir la verdad sólo hay que recurrir al auto judicial: “Los autores del vídeo estuvieron en busca y captura. Fueron localizados. Se abrieron diligencias en el juzgado de Vielha. Una vez hechas todas las diligencias de instrucción y tomadas las declaraciones, se archivó la causa. Por el tipo de pena, y porque habían pasado más de 3 años de los hechos, se acordó la prescripción del delito, sin sanción económica”.
Para tratar de aportar más luz sobre el tema, contactamos con los Mossos d’Esquadra. Nos confirman que las imágenes en cuestión corresponden, efectivamente, a los hechos de 2011, y nos remiten a la nota publicada en su momento y afirman que actualmente NO hay ninguna investigación abierta:

Vielha, 18/12/2011: “Los mossos imputan a dos patinadores, vecinos de Vielha, de 33 y 37 años, como presuntos autores de un delito contra la seguridad del tráfico, tras localizar diversos videos en internet a finales de noviembre, donde se veía a un grupo de personas realizando descensos en monopatín por diversas carreteras de la Val d’Aran (zonas Bonaigua y Tanau). En las grabaciones se observa como los vehículos que circulan por la vía tienen que efectuar maniobras evasivas para evitar una colisión. Las grabaciones se realizaban desde un coche que les seguía y las hacía el propio conductor. En una de ellas, un skater se cae y está a punto de ser atropellado por dicho coche. Hasta la fecha de la imputación se localizaron 7 grabaciones publicadas. En todas ellas se observa una gran temeridad de los skaters que pusieron en peligro su vida y originaron un grave riesgo para la circulación de los vehículos”.

Estamos hartos de desayunar con noticias de conductores que atropellan mortalmente a ciclistas, y nunca se nos ocurre culpar al ciclista. Sin ánimo de comparar, ¿por qué esta criminalización mediática, una vez más, de los deportes de acción?

Pero no ejerzamos de abogados del diablo: los longboarders “patinadores” no son suicidas. El downhill (DH) es una modalidad que requiere un conocimiento milimétrico del lugar elegido para practicarlo. Ello implica un estudio previo y minucioso del recorrido. En este caso, el Port de la Bonaigua es una carretera que, en los tramos seleccionados, ofrece una visibilidad anticipada de 3 o 4 curvas, es decir, permite prever los movimientos y reaccionar con tiempo suficiente en caso de imprevisto (un coche que sube, un animal que cruza, algún obstáculo en la carretera…). Lo mismo que un piloto de MotoGP, uno de F1 o un esquiador de supergigante conoce perfectamente cada curva, cada cambio de rasante, cada rincón del circuito, lo tiene grabado a fuego en su memoria, lo visualiza mentalmente una y otra vez, estudia los horarios con menos tráfico y, si es necesario, circula un coche delante del grupo o rider y otro detrás, todo para minimizar los riesgos y garantizar, dentro de lo posible, un descenso seguro.

Lógicamente, estamos hablando de un deporte de riesgo. El más mínimo fallo en un movimiento, una pequeña piedra en el recorrido, una racha de viento inesperada, etc., pueden acabar con el rider contra el asfalto, algo que a esas velocidades, no es plato de buen gusto. Ellos lo saben y asumen las consecuencias. Por eso se preparan, no sólo a nivel de recorrido como acabamos de comentar, sino también física y psicológicamente, y con una equipación adecuada. Sin embargo, a diario vemos motoristas en chanclas y manga corta por la autopista, participantes en triatlones o maratones que apenas han practicado deporte en su vida, esquiadores novatos en medio de una pista negra helada, o bañistas haciendo caso omiso de banderas amarillas que a menudo acaban siendo rescatados por los socorristas. Imprudencias a las que no se da mayor importancia.

Me diréis: ¿y qué pasa con los demás vehículos que circulan por la carretera? ¿Qué pasa si el rider acaba debajo de un coche por imprudencia? ¿o si el conductor se asusta, pega un volantazo y acaba accidentado?

En primer lugar, en el vídeo que mostraron estos medios generalistas, ningún coche se ve obligado a maniobrar para esquivar a los riders.
En segundo lugar, cuando alguno de ellos sobrepasa la línea continua de la carretera, es porque no circula ningún coche en ese momento en sentido ascendente.
En tercer lugar, el código de circulación no recoge legislación alguna sobre la circulación de skates en carreteras. En este sentido, existe un vacío legal. Al no tratarse de vehículos motorizados ni de tracción animal, pueden circular por el arcén, y en caso de no haberlo, por la calzada.

Obviamente, el riesgo cero no existe ¿Imprudencia, temeridad, deporte? Que cada uno valore, pero eso sí señores/as periodistas, antes de publicar hay que contrastar los hechos.

Por David Gimeno A / Twitter: @DavidGimenoA

bonaigua pallars downhill from mandragora on Vimeo.