A la memoria de Ferrish Bonet, auténtico amante de la historia del skateboarding.

¿Sabíais que el primer nombre que recibió el skateboarding fue el de Sidewalk Surfing? Sí, amig@s. Y, según toda la documentación de la que se dispone, su inicio se data en la década de 1950; aunque algunas fuentes ya hablan de su existencia en las décadas de 1930 y 1940.

Sonaba en la radio el dúo Los Ángeles (USA) Jan & Dean, cuando algunos surfistas californianos empezaron a usar un artilugio –al que llamaron patineta– para calentar de camino a la playa y/o seguir surfeando al salir del agua. Esas primeras patinetas fueron construidas de manera muy rudimentaria colocando una caja de madera –que ejercía la función propia del manillar– sobre un tablón de madera bajo el que iban incrustadas las ruedas. Más tarde, esas cajas fueron substituidas por otros tablones, lo que les daría una imagen parecida a lo que hoy conocemos como scooter. Hasta que, finalmente, con el paso del tiempo, el tablón vertical sería eliminado consiguiendo la forma definitiva que caracteriza al skate actual: una tabla con cuatro ruedas.

Debido a su cada vez más habitual uso, a finales de la década de 1950 y principios de la de 1960, empezaron a aparecer las primeras empresas dedicadas al skate (Jack’s, Hobie y Makaha Skateboards), que se dedicaron a organizaron los primeros concursos donde se diferenciaban claramente dos estilos de patinaje y pruebas: el slalom –que se realizaba en descenso– y el freestyle –en plano–. Torger Johnson, Woody Woodward y Danny Berer fueron los skaters más destacados de la época.

El primer campeonato del que se tiene constancia se disputó en una escuela de Ciudad Hermosa, en California, al que acudieron unas 100 personas. Pero no fue hasta el año siguiente (1965) que se hizo el primer campeonato oficial de skateboard, allí mismo, siendo incluso retransmitido en el programa de la ABC “Wide World of Sports”.

En esa época también nace Skateboarder, posiblemente la primera revista de skateboarding de la que se tiene constancia. Que, en una de sus portadas del año 1965, presenta a Patti McGee, la primera chica en ser portada de una revista de skate, haciéndose eco de la misma la popular revista Life, lo que llevó al skateboarding a alcanzar tal cuota de popularidad que se estima en la nada desdeñable cifra de 50 millones las tablas vendidas en ese periodo.

En ese mismo año (1965) se grabaría el primer vídeo de skateboard, titulado Skaterdater, de 17 minutos de duración, que recibió varios premios como la Palma de Oro del Festival de Cannes, y que acabó incluso siendo nominado al Óscar al mejor cortometraje.

Pero como toda tendencia, el skateboarding tocó su techo y a finales de la década de 1960 su popularidad empezó a caer en picado. Por primera vez en su historia el skate había pasado de ser una actividad underground a convertirse en una moda, que acabaría siendo devorada por la industria y abandonada a su suerte. Entonces, las empresas cerraron la producción y todo aquel que quiso continuar practicándolo se vio obligado a fabricarse sus propias patinetas.

Debido a ello, el skateboarding pasó por una época de dificultad donde los patinadores se vieron obligados, incluso, a desarrollar los materiales con los que montar sus patinetas. Fue entonces cuando aparecieron dos nombres clave que ayudarían a frenar su caída: Richard Stevenson y Frank Nasworthy. El primero fue quien modificó la tabla dotándola de lo que se conoce como tail, lo que provocó que se asemejaran un poco más a las tablas de surf haciéndolas más atractivas para los surfistas. Sin embargo no fue hasta 1972, cuando apareció el segundo, que fue quien introdujo el uso del poliuretano en la fabricación de las ruedas –en substitución de la arcilla que se utilizaba por entonces–, con lo que se ganaba mayor maniobrabilidad. Gracias a ello, Nasworthy pudo crear su propia empresa, de nombre Cadillac Wheels, convirtiéndose en un nuevo reclamo entre los surfistas, y despertando el interés de otros jóvenes no vinculados al mundo del surf y del patín.

Fue entonces cuando aconteció uno de los hechos más relevantes de la historia del skate, sin el que no se entendería su evolución y actitud posteriores: la aparición del Zephyr Competition Team, más conocido por Z-Boys. Los chicos de Zephyr fueron un grupo de skaters de la zona baja de Santa MónicaDogtown–, entre los que destacan Stacey Peralta, Jay Adams y Tony Alva, que fueron fichados por una surf-shop –y posterior skateshop– de nombre Zephyr, y que arrasó, gracias a su estilo de patinaje y actitud, en todas las competiciones en las que participaron. Y fue, gracias a ellos, que el skate soltó definitivamente la mano del surf, pasando de ser un pasatiempo a un estilo de vida. Corría el año 1975 y muchos no dudan en considerar ese año como la fecha de nacimiento del skate como ente propio.

Para rematar, poco después, en 1978, Alan “Ollie” Gelfand inventó una maniobra clave en la historia del skate que recibió el nombre de su propio apodo. El Ollie, que se estima como el truco que da paso al skate moderno, llevó a su creador a ingresar en el Salón de la Fama del Monopatín en el año 2002.

No obstante, y a pesar del gran paso que supuso el invento del ollie, a finales de esa misma década, el skate sufrió otra crisis; en esta ocasión causada por la retirada de la cobertura de RC con las que las aseguradoras cubrían los accidentes de los usuarios, debido a varias demandas millonarias que tuvieron que sufragar. De nuevo, todos aquellos que se acercaron al skate por moda desparecieron dejando el protagonismo a aquellos que sí se tomaban el skate como un estilo de vida.

Fueron estos mismos skaters los que se encargaron, nuevamente, de mantener y metamorfosear el skate construyendo sus propias rampas caseras y empezando a patinar bordillos, escaleras, bancos y todo cuanto fuera patinable del imaginario urbano. Una vez más, la moda dio paso al siempre necesario underground que sostiene las cosas cuando tocan fondo y las ayudan a adaptarse para seguir adquiriendo un estilo propio.

Eran principios de la década de 1980 y volvieron a aparecer pequeñas empresas propiedad de los propios patinadores. Entre ellas destacó Powell-Peralta, propiedad del mismo Stacy Peralta y de George Powell. Y se empezó a experimentar con diferentes formas en las tablas de skate, hasta conseguir la tradicional tabla ancha, a la que más tarde se le aplicarían los primeros cóncavos.

Powell-Peralta reunió a un equipo formado por patinadores de la talla de Tony Hawk, Mike McGill, Steve Caballero, Lance Mountain, Stacy Peralta, Rodney Mullen y Kevin Staab, entre otros, al que llamaron Bones Brigade, con el que –de la mano de Stacey– en 1984 se grabó una serie de vídeos titulados The Bones Brigade Video Show. Más tarde, también obra de Stacy, se grabaron los míticos Future Primitive (1985) y Search for Animal Chin (1987).

La irrupción del vídeo es otro de los factores que ayudaron a impulsar el skate sin perder, en esta ocasión, su calidad de movimiento contracultural. Ya que gracias a su uso se abrió un nuevo mundo, a much@s jóvenes, en el que no sólo se descubría el skateboarding, sino también diferentes estilos de música, ropa y cultura minoritarios. En esa época entraría en escena el apogeo de la escena Hardcore-Punk, con la aparición de bandas vinculadas al mundo del skate como Minor Threat, Suicidal Tendencies o Black Flag, que aportaron al mismo la cultura punk del do it yourself, que desmarcó su identidad de convencionalismos y la situó en el lado más antisistema de la sociedad.

Durante esa década (1980), a pesar de la incursión en nuevos espacios patinables urbanos, la modalidad más practicada fue la rampa vertical, que tuvo su auge a principios de década y su decaimiento en la segunda parte de la misma. En esa modalidad, entre muchos otros, destacó la figura del ya citado Tony Hawk, cuya popularidad a finales de 1980 y principios de 1990 ayudó a evitar una tercera pérdida de identidad debido a la crisis económica que azotó a los EEUU durante esos años. Y fue ese momento en el que gracias a figuras célebres como Rodney Mullen, Mike Vallely, o el lituano Natas Kaupas, el skate se trasladó definitivamente al suelo dando paso al inicio de la era actual del mundo del skateboarding.

Pero de eso, hablaremos en la próxima entrega…

Por Rafa Rubio.