“Hola, buenas, ¿tienes la camiseta Thrasher de las llamas?”.

De repente esa se ha convertido en la pregunta de moda del verano. Os juro que estuve a punto de llamar a la distribuidora y pedir camisetas Thrasher de la llama a cascoporro. Pero no. Al final hice lo que he hecho siempre cuando ha venido gente buscando algún artículo por el mero hecho de seguir la moda: no pedirlo.

Hay muchos amigos y clientes que siempre me han dicho que me equivoco pasando de las modas. “Joder, tío, un negocio es para ganar pasta”. Lo siento, no me verás en un skatepark con una tabla en los pies, a estas alturas, pero siempre he velado por mantener la pureza de lo que trabajo. “Tengo una skateshop. No una tienda de moda”. Esa es mi respuesta.

Lo mismo argumenté cuando Justin Bieber se puso una gorra NY, o cuando decidió calzarse unas Supra, y tuve la visita de cientos de personas buscando esos artículos. Y lo mismo cuando se pusieron de moda los scooters, o marcas que aparecieron en el sector como por arte de magia como New Balance, Obey, Grimey o un largo etcétera.

Lo siento, no me gustan las modas, no me gusta el borreguismo, no me gusta que todo el mundo vaya vestido con el mismo patrón. Pero, sobre todo, lo que no me gusta es la prostitución de los conceptos. Lo odio.

¿Recordáis la tirada de camisetas de Ramones o Joy Division que hizo Berskha? Cientos de personas vistiendo la camiseta de unas bandas que no es que no conocieran, es que incluso ignoraban que fueran bandas de música. Pues lo mismo.

La semana pasada apareció una entrevista que le hicieron a Jake Phelps, redactor jefe de Thrasher Magazine, ¿y qué decía al respecto? Pues algo que se echaba de menos, que no todo tiene un precio, y que la historia hay que respetarla.

Desde aquí, desde Surgere Magazine, aplaudimos lo que muchos han entendido como sectarismo y nosotros entendemos como conservar la esencia de las cosas.

Chapó, Jake.

Desde aquí, nuestro respeto.

Por Rafa Rubio.