Te despiertas una buena mañana de invierno. En la calle hace frío pero tienes miles de hamburguesas en tu despensa para mitigar ese frío. De pollo, de ternera, con y sin queso, pepinillo, etc… incluso tienes cada una de las especiales de los últimos chefs. Desayunas hamburguesas, todas las que quieres porque tienes existencias ilimitadas. Cuando acabas, te aseas y sales a la calle, no sin antes llenar tu mochila de hamburguesas, decenas de ellas.

    Hoy toca darse una vuelta por los bancos y las oficinas de servicios –luz, agua, gas–. Porque es principio de mes y hay que saldar deudas con todos ellos.

Llegas a la primera oficina.

–  Hola, buenos días –saludas educadamente.

–   Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle? –responde el empleado tras el tablero.

–   Pues mire, venía a pagar esta factura –le explicas mientras despliegas una de las muchas facturas que llevas dentro de la mochila.

–   Ah, vale, ¿va a pagar en efectivo o con tarjeta? –te pregunta.

–   Con hamburguesas, por supuesto –le contestas tú con una amplia sonrisa.

–   ¿Con hamburguesas? –te cuestiona torciendo el semblante.

–   Sí, sí, a mí mi empresa me paga en especies, por lo tanto no tengo otra manera de pagar mis facturas.
Al rato un señor grandote de seguridad te acompaña a la puerta pidiéndote educadamente que no vuelvas a molestar.

Tú, como no entiendes nada, te acercas a las oficinas de la empresa que recientemente te ha contratado a pedir explicaciones. Preguntas por contabilidad.

–   Sí, mira, perdona –inicias seguro de tu queja–, he ido a pagar mis facturas con las hamburguesas que recibo a cambio de mi trabajo y no me han dejado pagar. ¿Cómo es eso posible?

–   No, por favor –te contestan, sin poder contener la risa– las hamburguesas son para comer, ¡¡no para pagar facturas!!

–   ¿Y cómo las pago? –preguntas extrañado.

–   Pues tendrás que buscarte un trabajo –te dicen sin vacilar.

–   Pero si trabajo con vosotros –respondes contrariado.

–   Sí, amig@, pero con nosotros firmaste trabajar a cambio de especies.

¿A que parece absurdo? Pues esto, amig@s, es mucho más común de lo que parece. Desde hace mucho tiempo sucede en el sector de la música –actuaciones en directo a cambio de promoción o bebidas–, o en el de diseño y publicidad –bocetos a cambio de publicidad y exposición de trabajos–, y podría seguir con decenas de ejemplos de otros sectores que son pasto de este tipo de buitres. Hablamos de empresas que se aprovechan de la situación precaria del mercado para conseguir trabajo gratis a cambio de currículum, promoción o algún tipo de servicio.

Pues bien, ahora ha llegado a los deportes de invierno. Bueno, en realidad no es nuevo ya que todos hemos conocido a alguien que ha realizado una colaboración a cambio de un pase o un forfait, pero claro, hablamos de una colaboración. Y últimamente se están ofertando forfaits de temporada a cambio de trabajos completos de temporada. Y claro, está muy bien eso de tener un forfait’VIP que te permita surfear todas las estaciones de la empresa en cuestión, pero recordad que el alquiler, la luz, el agua, el gas, y todos los gastos que genera la vida, no se pueden pagar con forfaits, y que el dinero que esas empresas se ahorran en pagar sueldos os pertenece de pleno derecho.

¿Os imagináis trabajar en una cadena de comida rápida a cambio de hamburguesas? Pues eso es exactamente lo mismo que estáis haciendo cuando aceptáis trabajar a cambio de un forfait.

Por Rafa Rubio.