Las lesiones se cruzaron en el camino de un skater llamado Sem Rubio cuando iba a ser pro…
y dieron al mundo un reconocido fotógrafo de skate. Este gerundense residente en Blanes y su
cámara han trabajado muchos años para Kingpin Magazine y Adidas Skateboarding, entre
otros, y tiene una larga –e interesante- trayectoria que repasamos a continuación con él. 

Para entender de dónde viene todo, empecemos repasando tu historia con el patín. A ver si eres capaz de resumirla en un párrafo…

Empecé a patinar con unos amigos de mi barrio gracias a la película Trashin. Eran los 80s, intentábamos ser muy Daggers y nos tirábamos sentados por las bajadas. Luego conocimos a un chaval de Madrid que veraneaba en Blanes y nos enseñó a hacer “Ollies”. Mi primer patín fue un Sancheski rosa y mi primera tabla “de verdad” fue una Vision Jynx. A partir de ahí no soltaría el patín nunca más. En el 95 o así tuve mi primer sponsor de la tienda de mi amigo Lee Hun-Deok y más tarde conocí a Jamie Thomas, quien me estaría enviando material Zero durante años. Luego entré a patinar para Antiz, una marca francesa de tablas, donde me ofrecieron ser pro… pero las lesiones se cruzaron en mi camino.

Love Eneroth. Seville 2002. Sem Rubio.

¡Toma resumen! ¿Tienen que ver esas lesiones con tu historia con la foto?

Mi historia con la foto empieza en el año 2000 y efectivamente, llevaba una época de lesiones que me impedían patinar como hasta ese momento. Me rompí un ligamento de la rodilla y tenía el ligamento del tobillo hecho trizas. Todo eso me hizo replantearme lo que quería hacer.Patinar como hasta entonces ya no era una opción. Sabía que quería hacer algo relacionado con el patín. Estaba entre probar el vídeo o la fotografía… y al final tiré por la foto.

El caso es que nunca antes me había interesado en la fotografía lo más mínimo, excepto las fotos de skate de las revistas, así que tuve que ponerme al 300% porque tenía 24 años y mientras otros ya habían acabado carreras yo estaba ‘con una mano en cada huevo’.

Me lancé de cabeza: empecé leyendo todos los libros técnicos de la biblioteca e intentando practicar con una cámara compacta con 3 modos, usando a mi novia (actual mujer) como conejillo de indias; y me gasté lo poco que tenía ahorrado para comprarme una Nikon, un 50mm y en pagarme los estudios de fotografía en una academia en Barcelona. Necesitaba aprender mucho y muy rápido, y mirando atrás creo que fue una de las decisiones más inteligentes que he tomado.

¿Cuál es la primera vez que te pagan/publican una foto?

La primera foto que me publicaron fue una que hice en Sants (Barcelona) con un Fisheye, creo que en el mismo 2000 o 2001. El objetivo no era mío, me lo prestó Alberto Polo (fotógrafo barcelonés quien fue el primero en enseñarme como usar una cámara y como hacer copias en el cuarto oscuro) que también estaba allí. La publicaron en Erosión para un CheckOut. Mala foto, ¡buen truco!

¿Ha sido precisamente Alberto Polo tu ‘maestro’ y ‘referente’?

Sí. Alberto Polo fue el fotógrafo con el que salía a hacer fotos de skate (yo patinando) y que me ayudó al empezar a interesarme por la fotografía. Desde las primeras nociones técnicas de cómo usar flashes hasta los consejos al hacer las copias en cuarto oscuro. Siempre estaba avasallándole a preguntas de todas las dudas técnicas que tenía y me ayudó un montón. Gran maestro y referente, sin duda.

En el plano internacional mi principal referente fue Daniel Harold Sturt por hacer una fotografía de skate diferente a todo lo demás. Su fotografía siempre me dejaba sin palabras, incluso antes de que yo sacara fotos. El mejor fotógrafo de patín de todos los tiempos, en mi opinión.

México series – 2003. Sem Rubio.

Seguimos con el repaso de tu carrera profesional. Destácame 3 momentos de la misma y dime por qué los destacas.

El primero es en 2004-2005, cuando Niall Neeson, editor de la revista Kingpin, me ofreció trabajar como fotógrafo de plantilla en la revista. Fue el primer sueldo estable que conseguí como fotógrafo y la verdad es que fue un punto de inflexión en mi carrera porque hasta ese momento estaba completamente arruinado.

Hasta ese momento, todo mi dinero lo había invertido en estudiar y en tener un equipo fotográfico completo que me robaron en Girona a la semana de tenerlo. Así que lo poquísimo que ganaba con las fotos que vendía para revistas lo gastaba en carretes, químicos y papel para mi cuarto oscuro por un lado, y por otro para pagar el préstamo para el equipo robado y el nuevo.

Kingpin me ofreció un sueldo buenísimo y lo mejor de todo es que me permitió publicar un montón de fotos cada mes y llegar a los ojos de muchísima gente tanto en Europa como en EEUU. Eso me abriría las puertas a todos los trabajos que he tenido después.

Julien Bachelier. Cadiz 2004. Sem Rubio.

Sin duda es un momento importantísimo. Vamos a por el segundo…

En 2008 me llamó Matt Irving (director artistico de la agencia Juice Design en San Francisco) para ofrecerme hacer la campaña de anuncios nueva que Adidas Skateboarding les había encargado. La campaña (en Japón) fue genial, todos quedaron muy contentos y a partir de entonces haría todas las campañas para Adidas durante los siguientes 7-8 años, hasta empezar el proyecto del video “Away Days” (también para Adidas). La verdad es que dentro del Skateboarding no puedes aspirar a nada más que una marca así – y más ni siquiera viviendo en EEUU- te acoja y quiera que trabajes con ellos durante tantos años. Es increíble.

Una revista, una marca… ¿hay un tercer momento relacionado con un skater?

El tercer momento sería cuando conocí a todos los pros de Adidas, especialmente a Mark Gonzales. Gonz (junto con Natas y Hensley) siempre fue mi héroe cuando empezaba a patinar y sigue siéndolo hoy en día. Poder viajar y trabajar con él es algo que no tiene precio.

Los tres momentos están totalmente conectados, y estaré eternamente agradecido a todos los que me abrieron esas puertas.

Mark Gonzales. New York 2012. Sem Rubio.

Has elegido tres momentos. ¿Serías capaz de elegir tres fotos?

Es complicado elegir solo tres… pero puedo decir algunas. Por ejemplo, seguro que pondría una de Mark Gonzales, probablemente la que saqué debajo del puente a contraluz. También pondría la de Love Eneroth y su sombra, que saqué en Milán, por ser mi primer viaje como fotógrafo y porque sigue gustándome esa sombra grotesca en la pared. Quizás también el retrato de mi amigo Jascha Muller entrando por la puerta del bar en Canarias o el back tail de
Nestor en Nueva York. Y para terminar algo de color como la de Nakel y Tyshawn Jones en la playa de Los Angeles; o la de Silas haciendo un no-comply en Melbourne con la sombra del árbol.

Mark Gonzales, Wallride. New York. Sem Rubio.
Love Eneroth. Switch Ollie. Milan 2003. Sem Rubio.
Jascha Mulller. Gran Canaria 2009. Sem Rubio.
Nestor Judkins. Backside Tailslide 2012. Sem Rubio.
Nakel Smith.Tyshawn Jones. Los Angeles 2014. Sem Rubio.
Silas Baxter-Neal. No Comply. Melbourne 2012. Sem Rubio.

De esa selección y de todas las fotos que has tirado, ¿qué es lo mejor y lo peor?

Lo mejor son los lazos que creas, el viajar y la oportunidad de conocer a gente y lugares increíbles que de otro modo nunca hubieras conocido. Lo peor para mí son las largas temporadas fuera de casa, porque no llevo muy bien estar lejos de mis hijos.

Llevas una veintena de años haciendo fotos de skate. Háblanos un poco de los cambios que has visto…

Tecnológicamente, algo que recuerdo de cuando empecé es que no quería (ni podía) hacer secuencias porque se hacía todo en carrete. El patinador tenía que hacer los trucos rápido, porque la factura de carretes podía llegar a ser mucho mayor que lo que te pagaban por publicar esa secuencia. O simplemente el patinador nunca caía el truco y tú acababas tirando a la basura 400 euros de carretes. El medio digital quitó esa barrera e hizo que en las revistas salieran  trucos mucho más difíciles porque el patinador podía probarlos durante más tiempo sin que el fotógrafo tuviera que hacerse el hara-kiri.

En cuanto a la estética de la fotografía de patín, cuando empecé era bastante monótona, todo era fisheye de Hasselblad usando diapositivas de ISO bajo llenas de color y muchos flashes. Yo me situé justo en el lado opuesto por necesidad, ya que no podía permitirme comprar todo ese equipo carísimo: fotografía en blanco y negro, sin flashes y mucho trabajo de cuarto oscuro. Así que me lo cociné todo, solo y en mi casa durante 8-9 años, antes de empezar a incorporar medios digitales a mi trabajo (cuando los medios digitales empezaron a tener una calidad aceptable).

Silas Baxter-Neal. Wallride kickflip. Moscow 2015. Sem Rubio.

De Instagram y las redes sociales en general, ¿crees que aportan más que restan o a la inversa?

Instagram es casi lo único a lo que presto algo de atención. Me lo tomo como una plataforma
donde llegar a más ojos profesionalmente, un pequeño porfolio de algunas de mis fotos y de
fácil acceso. Al no tener página web (pública) me es muy útil.

Por cierto, en Instagram / @semrubio  me ocurrió una anécdota digna de contar…

Pues cuenta, no te cortes.

En 2001 estuve en Algorta patinando con un amigo mío. En el parque no había nadie, era mediodía y hacía un calor que te querías morir. Intentamos patinar el bowl pero aquello era una bestia. Al cabo de un rato llegó un tío y se puso a carvear el bowl a toda hostia, él solo. Como llevaba la cámara le pregunté si podía hacerle una foto. Le vimos patinar un rato y por una de aquellas estupideces de la vida, me despedí de él al irme pero nunca le pregunté su nombre.

Cuando llegué a casa, revelé los carretes e hice algunas copias. Una de las fotos que tiré en aquel bowl la positivé a doble exposición y me gustaba muchísimo. En seguida llamé a todos los colegas vascos que tenía, pero claro, Internet no existía… no podía enseñarles la foto y no recordaba ningún rasgo especial para poder identificar al patinador. Total, que la foto acabó publicada en la revista UNO a doble página y en el pie de foto pusieron “héroe anónimo”.

Hace unos meses recibí un aviso a través de Instagram: era el post donde salía la foto de la
revista UNO, de un tío llamado Josu Patxo / @josupatxo, en el que básicamente explicaba la misma historia que acabo de contar pero desde el otro lado. ¡No me lo podía creer! Me puse en contacto con él al momento y le envié una copia analógica que tenia guardada de su foto desde hacía 16 años. Josu es un tipo genial, sigue patinando, construye skateparks en la actualidad y espero conocerle en persona un día de estos.

Josu Patxo. La Kantera 2002. Sem Rubio.

¡Increíble! ¿Cuál dirías que es la principal lección profesional aprendida con la foto de skate?

Dispara primero, pregunta después. ¡Y pregunta el nombre, joder!

Menciona alguna característica de la fotografía de skate.

Pues que vivir de la fotografía de patín es muy difícil y que el patín va mucho más allá de los trucos. La dificultad de lo que la gente hace con una tabla es imprescindible para entender el lado técnico, todo lo que pasa antes y después de ese momento es imprescindible para entender el lado emocional. Ambos aspectos se complementan el uno al otro y son igualmente necesarios.

Ahora algo que creas que te define especialmente como fotógrafo.

No lo sé, hago realmente lo que me sale. Intento hacer las cosas con buen gusto, a veces funciona y muchas otras no.

Pregunta técnica: ¿Con qué material trabajas?

Lo que más uso: una Nikon D850, Pentax 67 y Canon FTP.

Tokyo series 2017. Sem Rubio.

Para acabar, queremos saber en qué proyectos estás metido en la actualidad…

Estoy trabajando con la gente de JLB que es una nueva marca de complementos de viaje y ropa que es la hostia. Justo ahora acaba de salir el primer edit y artículo en Free Skatemag, ¡así que echadle un ojo!

Después, estoy ayudando a un amigo con una película que quiere rodar este año. Aunque el proyecto aún está en sus primeras etapas, tiene muy buena pinta y tengo muchas ganas de empezar.

Y por último un proyecto personal con Mark Gonzales que hace años que quería hacer y que justo empezamos hace dos semanas en Sicilia. Muy ilusionado con este proyecto en el que trabajaré un año.

Trabajo no te falta. ¡Mucha suerte con todo!

Marc Fontrodona / @MrcFntrdnMarramedia