La gran estrella de la pasada edición del Surfcity Festival fue Wet Dreams, una espectacular y sorprendente instalación de 500 metros cuadrados que permitía “controlar el mar”. Sus creadores, el estudio Kiwi Bravo, nos cuentan el cómo y el porqué de esta obra de arte interactiva.

Allí donde a menudo se dan las condiciones óptimas para surfear, la frustración no es un concepto que suela ir de la mano del término surf. Sin embargo, no ocurre lo mismo en una ciudad como Barcelona, donde los días de olas son escasos y los aficionados son múltiples.

A la Ciudad Condal, pero, se le atribuye también la mayor cultura surfera del Mediterráneo. Desde el estudio Kiwi Bravo apuntan precisamente a la frustración como el origen de dicha condición: allí donde hay olas, la gente surfea; donde no, se obsesionan por el hecho de no poder surfear y son los que miran más vídeos, previsiones y se empapan de todo lo que rodea el mundo del surf.

Así nació la idea para desarrollar el teaser y la instalación estrella del Surfcity Festival que se celebra anualmente en Barcelona, un festival dedicado a todos los amantes del surf de la zona cuyo éxito es innegable.

Unas semanas antes de la fecha señalada en rojo en el calendario, llegaba a nuestras pantallas un teaser de algo llamado Wet Dreams (sueños húmedos) que empezaba con unos planos de un mar sin olas y un personaje mirándolas. En el siguiente plano, un zoom hacia el ojo nos invitaba a entrar en la cabecilla de esa persona.

Un personajillo -representando el subconsciente de cada uno de los surfistas de Barcelona- se colaba por ese ojo y atravesaba un camino sinuoso hasta llegar a un muro con arquitecturas más ordenadas que representaba el cerebro, lugar en el cual se desarrollan los pensamientos y fantasías. Al llegar al final de la pasarela y levantar los brazos, se alzaba una ola descomunal.

WET DREAMS from Kiwi Bravo on Vimeo.

A base de maquetas reales de hasta dos metros, tal y como se hizo en su momento Star Wars, en Kiwi Bravo habían conseguido generar intriga y ganas de Surfcity Festival.

A falta de una semana para el evento, se plantaron en Fabra i Coats para acondicionar un espacio de 500 metros cuadrados. 150 mantas térmicas, muchas horas de trabajo, un sistema de sensores con un logaritmo que detecta qué parte de tu cuerpo es la que se mueve, unos transmisores vía wi-fi y hasta 40 ventiladores formaban una instalación  cuyo objetivo era cumplir el sueño húmedo de los surfistas de Barcelona: poder controlar el mar.

Al entrar individualmente en la instalación, como si de magia se tratara, el usuario generaba olas más grandes o más pequeñas en función de sus movimientos. Acompañado por un excelente y envolvente sistema de luces y sonidos con clara inspiración en el surrealismo de Dalí o Miró, uno se sentía un dios del mar, un Poseidón o un Mickey en la película de fantasía con el sombrero de brujo.

WET DREAMS Experience from Kiwi Bravo on Vimeo.

Fuera, el boca oreja corría como la pólvora y se hacían colas de hasta 2 horas para crear olas; los organizadores se emocionaron; los niños gritaron de felicidad; y sus creadores salían marcados por un proyecto que les animará a probar cosas similares.

A propósito: esta no hubiera sido posible si Kiwi Bravo no hubiera tenido la idea o los creadores del Surfcity Festival no hubieran confiado en ellos, pero tampoco hubiera existido sin la colaobración de Christian Malaya en la instalación, Mariona Palau en la campaña gráfica, Oriol Gener con las maquetas o Tomás Fernández en el proyecto.

Raúl Arribas y Gonzalo Sánchez de Lollano, fundadores hace dos años del estudio tras terminar la carrera y unidos por la venta de Ibérica Skateboards, quieren agradecer a todos ellos su dedicación y esfuerzo porque esto saliera adelante.

Por Marc Fontrodona y David Gimeno A.