En una ocasión hablaba con un colega que lleva dedicando su vida al skate desde principios de los años 80, cuando compartimos cuestas calzando unas tablas que no la levantabas ni con las manos; supongo que tampoco ayudaba que nosotros fuéramos unos mocos que no contábamos ni diez años. Recuerdo que me dijo que los años 90 habían supuesto una larga travesía por el desierto para el mundo del skate. Basaba esa opinión en la irrupción del rap y el minimalismo que impulsó a los skaters a trabajar los trucos de suelo y bordillo. Yo nunca he estado de acuerdo con aquella apreciación, a pesar de respetar que a él -y a quién sea- esa época se le antoje como un retroceso en la historia del skate.

surgere-magazineDurante los años 80, la tabla de patinar fue mutando en su morfología hasta alcanzar la forma que disfrutamos hoy en día, dando paso a la posibilidad de patinar nuevos espacios, y ya se sabe, la suma de nuevos recursos y nuevos espacios conducen a una inevitable evolución en cualquier campo. Yo nunca creí que bajar los trucos a ras de suelo fuera culpa del rap, sino que el proceso es más bien inverso. El skate cambió y los raperos se sintieron atraídos por el skate, y con ellos, lógicamente, sí que hubo cierto cambio en la estética: pantalones y zapatillas cada vez más anchas, y tablas más estrechas y manejables para facilitar el trabajo a ras de suelo. Se pasó de la rampa y las grandes bajadas a trabajar planos, a explorar y explotar aquella nueva forma para después -segundo lustro de la década de los 90- llegaran aquellos locos punkys a recuperar el espacio que los raperos les habían robado. Y no creo, sinceramente, que fuera una lucha de estilos, estoy absolutamente convencido de que sin la fusión del minimalismo de la nueva escuela y el jartismo renovado de la vieja, el skate no sería lo que es hoy en día.

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Y como muestra, os dejamos con una de las partes que representa a la perfección la evolución que sufrió el mundo del patín durante los años 90: aquel absolutamente maravilloso round de Rodney Mullen, que nos regaló en la segunda de aquellas tres batallas épicas que mantuvo con Daewon Song, y que data del 1999.

Buen provecho!!

Por Rafa Rubio / Twitter: @RugaRafa